Joaquín Urias: ex letrado del Tribunal Constitucional

 España bajo la opinión de Urias

Ex letrado del Tribunal Constitucional y profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Sevilla. 

Joaquín Urias, ex letrado y profesor (fuente: El Salto)


Cuénteme un poco sobre su formación académica. ¿El mundo del derecho y la política siempre fue su primera opción?

Mi opción vital cuando yo era joven no era el derecho. De hecho, el derecho me parece una cosa muy aburrida, lo que pasa que coincidió que en mis últimos años de bachillerato estaba implicado en movimientos sociales y proyectos; y de pronto me pareció que el derecho era más útil para la sociedad que las cosas que me gustaban (historia, filosofía, etc.).

Actualmente, ¿se encuentra, desde un punto de vista laboral, donde le gustaría?

Yo creo que sí, aunque cuando era joven no tenía la vocación de ser profesor de Universidad, sino que la tenía pues de ser jurista, abogado, diplomático; y hacer cosas útiles. Pero al final resulta que me gusta dar clase, me lo paso bien dando clase y es algo bastante cómodo que me permite investigar, trabajar, crecer personalmente; así que creo que al final no ha sido una mala elección.

¿Cómo llegó a formar parte del Tribunal Constitucional? ¿Fue algo que estaba en sus objetivos o simplemente su carrera profesional le condujo a ello?

Para un profesor de Derecho Constitucional, digamos que trabajar en el Tribunal Constitucional es el top, lo máximo a lo que tú puedes aspirar cuando te estás formando como profesor o cuando ya eres un profesor joven.

Yo siempre había trabajado sobre justicia constitucional, había escrito mucho y era realmente una de mis ambiciones. Tuve la suerte de que mi director de tesis que me metió en este mundillo de la Universidad, fue magistrado y posteriormente presidente del Tribunal Constitucional. Mientras él estuvo allí en el tribunal pues por respeto decidí no acercarme al tribunal por si daba la imagen de que él me “colaba”. Pero en el momento en el que este hombre se fue, hablé con la presidenta de entonces, le expresé que a mí era una cosa que me gustaría y cuando hubo que nombrar al letrado, a propuesta de la presidenta, el pleno entero del tribunal pues me nombró letrado.  

Si pudiera elegir entre seguir como profesor de Universidad o volver a formar parte del Tribunal Constitucional, ¿Qué escogería? ¿Por qué?

Hoy día prefiero ser profesor. Ser letrado del Tribunal Constitucional o magistrado del Tribunal Constitucional son funciones interesantes, pero son funciones también mucho más aburridas. Estar en el Tribunal Constitucional está bien como servicio público, porque ayudas a mucha gente a resolver casos y tiene mucha capacidad de influencia en la sociedad. Pero personalmente, la verdad es que la Universidad te da una libertad que no te la da trabajar en un tribunal. Aquí tú decides cómo quieres vivir y cómo quieres trabajar.

Pasamos un poco a tocar temas más recientes sobre la actualidad española. ¿Qué supuso desde su punto de vista como profesional del Derecho, la moción de censura de Vox al actual Gobierno en medio de una pandemia mundial?

Creo que fue una moción propagandística como las que han hecho muchos partidos para intentar conseguir algún apoyo. Eso es un tema interesante de la moción de Vox y creo que sí se va a recordar por eso. Obligó al Partido Popular a tomar una posición, y por primera vez Pablo Casado desde que llegó al PP, adoptó por una posición un poco menos radical ideológicamente de la que tiene Vox.

Había una confusión entre la derecha y la extrema derecha en España que no se da en otros países y, gracias a que Vox obligó a tomar postura a todo el mundo, pues la postura del PP para diferenciarse de Vox fue volver un poco a lo que es la derecha, alejándose de los postulados de lo que es la extrema derecha radica que a menudo son incluso contrarios a derechos fundamentales.

Vox consiguió que un partido importante en España como el PP, volviera al terreno de defender los derechos fundamentales.

¿Cree que las grandes críticas de Casado hacia Abascal fueron una mera estrategia política de cara a futuras elecciones o realmente fueron sentidas? Si fuera posible muestre su punto de vista desde una perspectiva más personal.

Es cierto que estamos viviendo un momento de política espectacular, en todos los partidos. El ascenso de Podemos tiene mucho que ver con eso, al igual que el nacimiento de Ciudadanos. También, Pedro Sánchez es un presidente que piensa más en el impacto de sus decisiones que en el contenido y pues Pablo Casado, prácticamente igual. Son lo que se llama la política de las emociones, y en esta política no es importante lo que hagas, sino lo que digas.

Esto es lo que pasa con Casado. Casado ha dicho que no son extrema derecha, y bueno, da igual que lo sigan siendo porque lo ha dicho. Entonces, yo creo que en este momento la diferencia entre lo que uno dice y lo que uno hace, es muy difícil. Es decir, yo creo que en la sociedad actual casi que no preocupa lo que uno haga de verdad. Además, con las “fake news”, una información cada vez mas sesgada en todos los medios de comunicación, lo que importa es lo que has dicho que vas a hacer, no lo que realmente estés haciendo.

La Ley Celaá es un ejemplo de que no importa lo que diga la ley. Ya se ha creado un discurso público de lo que se supone que dice la ley que lo han asumido dos partidos y que no tiene nada que ver con el contenido y eso vale. Y entonces bueno, pues Casado se ha definido como de centro, aunque con algún miembro del PP que diga algo ultraderechista, creo que ya va a ser muy difícil que se salga de esa posición.

En cuanto a la aprobación de la nueva ley de educación, la LOMLOE, ¿Qué piensa respecto a las características que la definen? Explique si fuera posible su punto de vista al respecto.

Respecto a la ley de educación, creo que en España tenemos un problema y es que no hemos sido capaces de realizar un consenso social respecto a la educación. Una ley de educación necesita por lo menos 15 o 20 años para aplicarse. En España sacamos tantas leyes de educación cada vez que cambia el Gobierno, que no da tiempo a aplicarlas.

Partiendo de todo esto, creo que es una ley moderadamente progresista. Tiene cuatro o cinco puntos polémicos, porque en España hay un debate que no está cerrado sobre cuál es el poder educativo que queremos. Entonces, por ejemplo, el debate de la religión, la nueva ley no quita la religión del colegio, pero dice simplemente que no va a puntuar. Y esto, para un sector de la población, es lo mismo que quitar la religión. En ese aspecto, yo creo que la ley toma una posición moderada.

El tema de la escuela concertada pues igual, la escuela concertada viene a decir que se quita lo de la necesidad social, una excusa que estaban usando los colegios privados-concertados para que se puedan diariamente reduciendo las plazas en colegios públicos y aumentando en los privados. Porque hay mucha gente que lo pide. Entonces quitar eso, a mí me parece que es una solución moderada, porque lo que quita son las subvenciones.

Y luego en temas como el idioma o la educación especial, yo creo que pasa igual. La ley opta por una cosa intermedia. No van a desaparecer los centros de educación especial, lo que pasa es que para los alumnos discapacitados menos graves se va a fomentar que se integren. Por lo cual es algo que mantiene las dos posibilidades y sigue siendo algo muy moderado.

En cuanto al tema del idioma, la ley quita que el español sea lengua vehicular, pero lo sigue permitiendo.

Yo tengo la impresión de que esta ley ha sido bastante moderada, lo que pasa es que se ha aprobado en un momento equivocado y la derecha ha creado un discurso político sobre dos supuestos males de la ley que no se parecen nada al texto real de la ley, pero que pegaba en este momento en el que había que hacer daño al Gobierno.

Volviendo al tema anterior, ¿cree que las manifestaciones llevadas a cabo el pasado miércoles 18 están sustentadas bajo motivos justificados?

Creo que las manifestaciones en contra de esta ley tienen un problema y es la manipulación de menores. Ya que la ley no prohíbe el español, no cierra los colegios especiales, no prohíbe los colegios privados o concertados ni nada de eso. Por lo que se ha creado un mito y han salido a la calle bajo ese mito, por lo cual eso a mí me plantea un problema más allá de la manipulación de menores. Estamos viendo niños que parece que odian un gobierno de izquierdas y que ir a un colegio concertado significa convertirte de mayor en una persona de derechas, y eso lo que lleva es a una mayor división de la sociedad.

Respecto a la cantidad de dinero oculta por el Rey Juan Carlos I en Suiza, ¿Qué medidas deberían tomarse al respecto? ¿Ha avanzado el Ministerio Público en sus decisiones sobre este descubrimiento?

Se ha creado un sentimiento en la población de ¡qué escándalo, ¡qué escandalo! ¡el Rey se ha quedado con millones! Pues claro que todo el mundo sabía que el Rey se quedaba con millones. Lo que ha pasado es que ha dejado de ser Rey y se ha levantado el nivel informativo, y se ha dado a conocer. Yo creo que esto demuestra dos cosas:

Primero, la impunidad de una clase dominante, en la que el rey simplemente es un símbolo que simboliza a la gran clase dominante española, el cómo la mayoría de los grandes empresarios españoles de que nadie puede hacer nada contra él y de hacer lo que quieran, la sensación de impunidad que tienen.

Y segundo, que no tenemos bien resuelto el tema de la impunidad del rey, El rey no debe ser juzgado mientras sea rey, ni por las decisiones que ha tomado. Pero evidentemente tiene que ser juzgado por sus decisiones y puede ser juzgado cuando deje de ser rey. Luego ahí tenemos que adecuar la interpretación que hacen los jueces de la inmunidad del rey. Creo que es una interpretación errónea, ya que el rey debe ser responsable de sus acciones personales.

Ha publicado recientemente un vídeo explicando si el Gobierno puede o no obligar a los ciudadanos a vacunarse frente al Covid-19. ¿Qué piensa al respecto? ¿Cree que la mejor opción es que el Gobierno tome cartas en el asunto directamente? O, por el contrario ¿es mejor que cada ciudadano elija por sí mismo?

Creo que la vacunación obligatoria puede ser muy tentadora, pero eso atenta contra derechos, y es un buen ejemplo de cómo la sociedad frente al virus no puede consistir en una reducción de derechos.

Aunque la medida ideal sería obligar a todo el mundo a que se vacune en una sociedad democrática, eso hay que hacerlo con la persuasión, hay que intentar convencer a la gente de que se vacune, pero el Estado no puede obligar a ello. Creo que es el momento de que digamos a todos que tengan mucho cuidado con no perder derechos con este caso del covid-19, que parece que es lo que está pasando.

¿Qué opina sobre las últimas actualizaciones que se han producido desde el Tribunal Constitucional en cuanto a la “devolución” de los migrantes en Ceuta y Melilla?

Creo que es un error. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha dicho que tomar decisiones en caliente en determinadas circunstancias, no son contrarias al derecho europeo, pero eso no quiere decir que no sean contrarias al derecho español.

El Tribunal Constitucional español no tiene por qué copiar al Tribunal Europeo, el Tribunal Europeo dice que no todos los países europeos están obligados a proteger los inmigrantes, pero España puede tener un estándar más alto de protección, y esto seria lo ideal. Creo que es un error y una contradicción la sentencia del tribunal ya que dice que se pude devolver en caliente, pero garantizando sus derechos y en concreto la asistencia al control judicial. Pero si devuelven a cierta persona media hora después de que llegue, no le das la oportunidad de que pueda hablar con un abogado ni de que exprese un deseo jurídico. Luego el contenido de esa sentencia es falso, porque en la vida real esto no va pasar. Me parece muy peligroso que los derechos de los inmigrantes o de cualquier persona se conviertan en formalidades; decimos que respetamos, pero no le damos la posibilidad de que se respeten. Es un camino muy peligroso que el Tribunal Constitucional no debería de haber tomado.


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